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Olvidad@s

Yo quiero...

* 22 de abril, Día de la Tierra

La tierra / Pablo Neruda

La tierra verde se ha entregado
a todo lo amarillo, oro, cosechas,
terrones, hojas, grano,
pero cuando el otoño se levanta
con su estandarte extenso
eres tú la que veo,
es para mí tu cabellera
la que reparte las espigas.

Veo los monumentos
de antigua piedra rota,
pero si toco
la cicatriz de piedra
tu cuerpo me responde,
mis dedos reconocen
de pronto, estremecidos,
tu caliente dulzura.

Entre los héroes paso
recién condecorados
por la tierra y la pólvora
y detrás de ellos, muda,
con tus pequeños pasos,
eres o no eres?

Ayer, cuando sacaron
de raíz, para verlo,
el viejo árbol enano,
te vi salir mirándome
desde las torturadas
y sedientas raíces.

Y cuando viene el sueño
a extenderme y llevarme
a mi propio silencio
hay un gran viento blanco
que derriba mi sueño
y caen de él las hojas,
caen como cuchillos
sobre mí desangrándome.

Y cada herida tiene
la forma de tu boca.

BCN-BCN en 4x4

BCN-BCN en 4x4

No se me ha ocurrido un título mejor tras empezar a leer el blog testigo de esta aventura: la vuelta al mundo en 10 años, en una furgoneta 4x4, desde y hasta Barcelona. Porque lo importante no es el título sino la historia que esconde y muestra.

Un buen día el destino no les jugó una mala pasada. El camino de Anna se cruzó en el de Pablo, que después de un tiempo le hizo una proposición indecente: ¿quieres venir a dar la vuelta al mundo conmigo?

Así comenzó a picarle a Pablo el gusanillo de escapar:

"Era fines de julio y había huido al sur de África aprovechando mi mes de vacaciones y una baja extra de quince días por problemas mentales. Mi cabeza ya no funcionaba bien. Era grave, pero no tanto como para estar en la lista de espera de un psiquiátrico. Sólo había comenzado a cuestionarme el sentido de lo inevitable.

Hay que trabajar, hay que tomar cada mañana el bus a la misma hora. O conducir en medio de un atasco, escuchando siempre la misma radio, con la misma cara de museo de cera. Hay que pagar la luz, el gas, el teléfono, el agua, los pañales reciclables, la escuela de los niños, la maldita hipoteca o el alquiler. Hay que entrar a la oficina con la primera luz del día y salir cuando se está poniendo el sol. Esto es normal, la vida es así.

Los carteles de las calles y la televisión proclamaban que la única alternativa era tomar Coca Cola. Entonces tu mundo se convertiría en una fábrica que radiaría felicidad al espacio exterior. Los tipos de Atlanta ya habían comenzado su campaña para reemplazar la cocaína de la fórmula original por ácido lisérgico.

Sí, también, yo trabajaba en el maravilloso mundo de la publicidad. Hacía anuncios, desarrollaba ideas que te ayudaban a elegir la mejor cerveza, el coche que se adaptaba mejor a tus necesidades, el hotel con los mejores servicios. Me gustaba esa tensión, esa acumulación de desafíos de ingenio con fecha y hora de caducidad. Me podría haber dedicado a la poesía, pero esto pagaba mejor.

En mi descargo declaro que nunca hacía exactamente lo que me pedían. Debía contar historias en poco espacio pero siempre escribía demasiado. Si, muy bonito, pero quítale la mitad de las palabras. Como si escribir fuera amontonar piedras. Utilizaba expresiones raras, metáforas con acentos extranjeros y de vez en cuando dejaba caer alguna propuesta ingeniosa. Últimamente me había empecinado en encontrar la manera de colar una protesta callejera dentro de una campaña. Tomates kamikaze suicidándose contra el suelo para no caer de nuevo en los brazos de una lechuga; un okupa cubierto de piercings vendiendo hipotecas para un banco respetable; supuestas frases satánicas disimuladas en los textos que anunciaban una ginebra verde. Sin duda era mi subconciente enviando mensajes desde el otro lado. Algo andaba mal."

Y ahora creo que no quiere parar, feliz en sus andanzas con Anna y la Muchobicho. Qué corto se hace a veces el viaje.

Hasta el 30 de abril, se podrá ver en el Centro de Enfermedades Tropicales de la Avenida Drassanes en Barcelona, una exposición con fotografías de esta vuelta al mundo. También estarán con su libro en la Fira del Llibre de Barcelona, el 23 de abril, en Plaça Universitat.

15 años en la calle

15 años en la calle

"Clavado en la mesa dibujando y escribiendo, me iban apareciendo otros sucesos de estos años que me trastornaban. Y el martilleo de la pregunta que me haré hasta que me muera: ¿Por qué has aguantado tantos años, Miquel?" Con estas palabras explica Miquel el porqué de contar en un cómic sus experiencias de todos los años que ha pasado viviendo en la calle. Miquel Fuster es pintor y dibujante, y después de haber pasado 15 años viviendo en la indigencia y vencido por el alcohol, quiere volver a ganarse la vida con su profesión. Hace poco más de 2 años, gracias a la ayuda de la Fundació Arrels, volvió a ser visible para la sociedad. Y ahora se ha puesto manos a la obra

En acción contra los alimentos transgénicos

En acción contra los alimentos transgénicos

Los cultivos transgénicos suponen una verdadera amenaza para la diversidad biológica de nuestro planeta y para la supervivencia de los ecosistemas y de agricultura de autoconsumo. Los cultivos transgénicos también representan una amenaza para el medio ambiente por el incremento de tóxicos en la agricultura (fungicidas y plagicidas), la contaminación del suelo y la creación en los cultivos de resistencia a insectos y plagas. Asimismo, diferentes estudios han mostrado la incidencia negativa de los transgénicos en la salud: aparición de nuevas alergias, resistencia a antibióticos y disminución de la fertilidad.

Mientras muchos gobiernos defienden los intereses de las multinacionales de las semillas transgénicas -generalmente las mismas empresas son fabricantes de los plagicidas para tratar dichos cultivos-, la sociedad civil exige más información al respecto. Recientemente la Unión Europea ha aprobado el cultivo de la patata Amflora, modificada genéticamente para usos industriales. Y en España se promueve el cultivo de transgénicos a gran escala, especialmente de maíz transgénico -aproximadamente 7600 hectáreas cultivadas el año 2009-, con falta de transparencia y control.

Para movilizar a la población y dar a conocer el problema actual de los transgénicos en España. Greenpeace y la Plataforma Rural han organizado para mañana un manifestación en Madrid (ver información en el cartel de la fotografía).

Brasil, reforma agraria pendiente

La realidad de la propiedad de la tierra en Brasil es una muestra de la enorme desigualdad existente en el país. Mientras el 40% de la población brasileña vive bajo el umbral de la pobreza, el 50% de las tierras son propiedad del 1% de la población. Mientras cinco mil familias controlan el 40% de la riqueza nacional, un 10% de la población rica se apropia del 75%, mientras el 90% del pueblo brasileño se quedan apenas con un 25%.

Y es en este ámbito en el que el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) propone al gobierno brasileño  un plan de medio y largo plazo para la agricultura brasileña junto a un nuevo tipo de reforma agraria.

Brasil precisa de un nuevo modelo agrícola, basado en la pequeña y mediana propiedad, y en  la eliminación de los grandes latifundios propiedad de los terratenientes (fazendeiros) y de las multinacionales. Es necesario llevar a cabo  un proyecto de desarrollo de la industria agrícola brasileña, combinando un programa de distribución de tierras, la reorganización de la producción, el fortalecimiento del mercado interno y un modelo tecnológico agrario respetuoso con el medio ambiente.

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), aunque actualmente es un movimiento civil independiente y secular, nació en 1984 en el seño de la Comisión Pastoral de la Tierra, orientada en el movimiento de la llamada teología de la liberación. Actualmente el MST es uno de los movimientos sociales más importantes de Brasil y de toda América Latina, y  agrupa a cientos de miles de campesinos, arrendatarios, y asalariados agrícolas, incluyendo  un gran porcentaje de mujeres. Organizado en grupos de base, el MST se gobierna mediante una democracia asamblearia.

Basándose en los artículos 184 y 186 de la Constitución de Brasil, el MST promueve el reparto de la tierra entre los trabajadores agrícolas (labor social de la tierra) y la ocupación pacífica de las tierras agrícolas no productivas hasta que los jueces decidan su expropiación.

Art. 184. Es competencia de la Unión expropiar por interés social, para fines de reforma agraria, el inmueble rural que no está cumpliendo su función social, mediante previa y justa indemnización en títulos de deuda agraria, con cláusula de preservación del valor real, rescatables en el plazo de hasta veinte años, a partir del segundo año de su emisión, y cuya utilización será definida en la ley. […]

Art. 186. La función social se cumple cuando la propiedad rural atiende, simultáneamente, según los criterios y los grados

de exigencia establecidos en la ley, a los siguientes requisitos:

I. aprovechamiento racional y adecuado;

II. utilización adecuada de los recursos naturales disponibles y preservación del medio ambiente;

III. observación de las disposiciones que regulan las relaciones de trabajo;

IV. explotación que favorezca el bienestar de los propietarios y de los trabajadores.

En total, el MST ha llevado a cabo el establecimiento de más de 5000 asentamientos en tierras agrícolas, los cuales se organizan según dos métodos:

-      Reparto de la tierra por familias, con la realización de algunas actividades en asociación entre varias familias.

-      Organización total en cooperativa, sin realizar el reparto de la tierra entre familias.

Otro de los ámbitos en los que lucha el MST es en el derecho de acceso a la educación, como un medio fundamental para ayudar a alcanzar las transformaciones estructurales profundas que necesita la sociedad brasileña. Los objetivos del MST no son únicamente conseguir la alfabetización de niños y adultos, sino alcanzar la democratización del conocimiento, debiendo la escuela proveer de conocimientos encaminados al beneficio y el bienestar de los trabajadores.

 

Tercer aniversario

Tercer aniversario

Acabo de caer en la cuenta de que este querido blog cumplió su 3er aniversario el pasado 31 de marzo. Continuando con mi costumbre -no sé si mala, pero nada recomendable- de olvidar las fechas de los cumpleaños, éste también se me ha pasado por alto; continuando con mi costumbre -diré que ésta es buena, no vaya a ser- de acordarme de mis olvidos unos días después.

De modo que, recordando que Olvidad@s nació como un trabajo de un curso de recursos Web 2.0 para profesionales de la información, diré que poco a poco ha ido haciéndose más grande, puesto que con el tiempo ha crecido el número de acciones solidarias en las que participo gracias al blog -especialmente quiero destacar mi participación en Shukran-, creciendo también el número de personas que por aquí pasan. Aunque a veces este blog parezca muerto como un baobab en la estación seca, siempre resiste hasta que llegan las lluvias. A todas esas personas que me leen, a las que he llegado a conocer personalmente y a las conocidas que se han sorprendido por mis textos, gracias.

Fotografía: Baobab en el Parque Nacional de Tarangire (Tanzania)

To shoot an elephant

To shoot an elephant

El periodista Alberto Arce y su guía y traductor Mohammad Rujailah filman durante varios días la realidad vivida en la Franja de Gaza durante la Operación "Plomo Fundido", en la que, entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero de 2009, el ejército israelí bombardeó la Franja en un ataque sin precedentes en la zona contra las instalaciones civiles y la población. Alberto Arce fue galardonado en 2009 con el Premio de Periodismo Mediterráneo Anna Lindh por sus crónicas para el periódico El Mundo sobre el asedio israelí sobre Gaza; To shoot an elephant es el reportaje documental de dichas crónicas. En el hospital de Al-awda, en las calles cercanas, empotrados en las ambulancias, Arce y Rujailah son testigos con su cámara de lo que es necesario contar, ante el estupor de lo que están contando, sin alardes artísticos, sin más fondo sonoro que el paso constante de los aviones de guerra israelíes y los misiles lanzados sin discriminación. En el film  -duro ya por el testimonio de lo que presenta- se hace verdaderamente doloroso ver a los niños heridos o muertos por la metralla, y a los profesionales y voluntarios sanitarios atacados mientras realizan su trabajo.

Estrenado en el Festival de Gijón del pasado año, To shoot an elephant participará en la 7ª edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara, que se celebra en el campamento de refugiados de Dajla, del 26 de abril al 2 de mayo. Registrado bajo licencia Creative Commons, se puede difundir libremente siempre que no sea con criterios comerciales y se cite la fuente original.

Lápices para la Paz en Shatila (Beirut)

Lápices para la Paz en Shatila (Beirut)

Lápices para la Paz ha realizado un nuevo viaje solidario, con la entrega de material escolar y juegos educativos a más de 500 niños y niñas palestinos del campo de refugiados de Shatila. Mientras en Beirut no dejan de verse nuevos edificios y tiendas lujosas, en los campos de refugiados palestinos de la ciudad reinan la desesperanza, la discriminación y el olvido. Sin embargo, los integrantes de Lápices para la Paz han comprobado que la ilusión de est@s niñ@s refugiad@s no tiene límites, quieren ser profesores, abogados, etc., y ayudar a su pueblo a mejorar su situación.

Lápices para la Paz ha querido aportar con su gesto una pequeña ayuda al futuro de los habitantes de este campo de refugiados, y Alicia nos cuenta en su blog como han sido cada uno de los días que han pasado en Shatila, acompañados los textos de unas excelentes fotografías.

 

Fotografía: El equipo de Lápices para la Paz con el material repartido.  

Shukran nº 26

Acaba de salir el número 26 de la revista Shukran, en edición renovada y nuevos aires solidarios.

Ellas son África

Ellas son África

En el marco del 5º Encuentro España-África “Mujeres por un Mundo Mejor”, celebrado en Valencia, se ha estrenado el proyecto documental  Ellas son África, en el que cuatro cineastas comprometidas en la lucha por los derechos humanos de las mujeres africanas, nos presentan cuatro historias africanas con mujeres protagonistas, con una visión solidaria de la realidad del continente.

A+B+C, de Laura Mañá: en este documental, rodado en Mozambique, se cuenta la historia de un grupo de mujeres que acuden a clase de alfabetización para mejorar sus condiciones de vida.

El amanecer de Misrak, de Patricia Ferreira: cuenta la historia de una chica de un pequeño pueblo de Etiopía que ha conseguido formarse como enfermera, y que cuando regresa a su pueblo se enfrenta a la falta de recursos sanitarios.

Las que viven en la niebla, de Chus Gutiérrez: en el desierto de Namibia, Chus describe la determinación de tres mujeres para solventar el problema del agua de la comunidad.

Radio Batuma, de Inés París: narra desde Mali la historia de una niña de 12 años, Batuma, que tiene 3 hermanas y una radio, su bien más preciado y regalo de su padre antes de marcharse. Su madre, al no poder heredar las tierras de su marido, decide vender la radio y Batuma se marcha de casa para evitarlo.

También se han podido ver dos exposiciones, organizadas por Casa África:

Soutoura, del fotógrafo canario José Luis Aldai: una colección de 71 fotografías de mujeres africanas, tomadas por el fotógrafo en su recorrido por Costa de Marfil, Ghana, Mali y Níger.

Desvelos, de la fotógrafa camerunesa Angèle Etoundi Essamba: en formato gigante, presenta las miradas femeninas captadas en la isla de Zanzíbar, envueltas en telas y bordados. Esta exposición fotográfica también se podrá visitar en la Plaza del Patriarca, hasta el 5 de abril. 

 

Apaga la luz

Apaga la luz

Hoy, 27 de marzo, se celebra una nueva edición de la iniciativa "La hora del planeta". La cita será a las 20:30 horas, en tu casa, y una hora antes en el Parque del Retiro, si estás en Madrid. Otras ciudades como Barcelona y Sevilla también han organizado actos lúdicos. En nuestro país, aproximadamente 180 ciudades se han adherido a la campaña, y entidades como Paradores Nacionales de Turismo y RTVE se han sumado también. Si quieres, puedes: apaga la luz!

Agua es vida

Agua es vida

Con el objetivo de llamar la atención sobre la importancia que los recursos hídricos tienen para el desarrollo y para una vida saludable, el 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. El acceso al agua potable y a sistemas de saneamiento son imprescindibles para el desarrollo humano. Según el tercer informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo, elaborado por la UNESCO, la creciente demanda de agua amenaza el desarrollo, siendo uno de los retos del siglo XXI el conseguir un acceso al agua equitativo y sostenible.

Aproximadamente 1200 millones de personas -casi una quinta parte de la población mundial- vive en zonas que padecen escasez de agua, mientras que otros 1600 millones de personas viven en situaciones de escasez económica debido a que carecen de la infraestructura necesaria para transportar agua desde ríos y acuíferos.

Fotografía: Cuenca del río Vuoksi, copyright Harto Hämaläinen

Poesía y humanidad

Llegué y llamé a tu puerta
Llegué y toqué tu corazón
con el fin de obtener un lecho para descansar
y un escaño al lado del buen fuego bienhechor
¿por qué me rechazas?
Ábreme, hermano mío!

¿Por qué preguntarme
a mí si soy de África
si me crié en América
si provengo de Asia
o si nací en Europa?
¡Ábreme, hermano mío!

¿Por qué preguntarme
por el largo de mi nariz
el espesor de mi boca
el colorido de mi piel
o el nombre de mis dioses?
Ábreme, hermano mío!

Ni soy color negro
ni soy pintura roja
ni pigmento amarillo
ni coloración blanca
sino sólo un hombre
Ábreme, hermano mío!

Ábreme tu puerta
descorre tu corazón
porque soy un hombre
el hombre de todos los nacimientos
el hombre de todos los firmamentos
¡Ese hombre que es tu semejanza!

Autor: René Philombé. L’homme qui te ressemble

21 de marzo, Día Internacional de Eliminación de la Discriminación Racial

21 de marzo, Día Mundial de la Poesía

Crisis humanitarias olvidadas

Crisis humanitarias olvidadas

En 1998, Médicos sin Fronteras (MSF) inició la publicación de los informes anuales sobre las 10 crisis humanitarias más desatendidas. A partir de su labor de ayuda humanitaria en temas de salud, y que cuenta con aproximadamente 25000 trabajadores en el terreno -entre expatriados y personal local contratado-, MSF nos acerca cada año la realidad de una dura realidad en zonas o enfermedades en las que presta asistencia; crisis que además padecen el olvido mediático y político.

En el informe de este año, Las 10 crisis humanitarias más desatendidas de 2009, se nos acerca la realidad de millones de enfermos olvidados y de civiles acosados por los conflictos armados y excluídos de la asistencia humanitaria. Enfermedades que provocan muertes evitables -Chagas, enfermedad del sueño, kala-azar, malaria, SIDA, tuberculosis-, la desnutrición infantil, y población civil víctima de conflictos armados forman parte de una realidad del mundo en desarrollo que es necesario sacar a la luz para recordad a los políticos sus obligaciones y a las agencias humanitarias sus prioridades. 

Por orden de aparición en el informe de MSF, las crisis presentadas son las siguientes: Pakistán, SIDA, Sri Lanka, República Democrática del Congo, Desnutrición infantil, Sudán, Enfermos olvidados, Afganistán, Somalia y Yemen.

Fotografía: Pascale Zintzen/MSF

Delibes humano

Despedimos a Miguel Delibes (1920-2010) con un silencio calmado, humano como sus obras, también cansado. Despedimos a este autor curtido, castellano, amante de su tierra, y con un estilo propio inigualable. Podríamos decir que Delibes retrató a los habitantes de la España rural de los años 50 y 60 en su humanidad y su paisaje, de forma única e irrepetible.

“Hay quien dice que podría escribir en cualquier sitio, siempre que tuviera a mano un papel y un lapicero. Dudo mucho que yo lograra concentrarme en un sitio cualquiera con un papel y un lapicero. Para escribir, necesito un espacio no muy amplio, a ser posible arropado por libros y por cuadros, en una mesa que no esté vacía, sino provista de libros y papeles, circundándome. Luego necesito un relativo silencio.

(...) Dentro de ese medio, también necesito un papel, que nunca ha sido de buena calidad, puesto que me acostumbré a escribir en las cuartillas detestables de los periódicos, y en ellas he seguido escribiendo hasta que han desaparecido. Al asemejarse al papel secante, hacían fluir muy bien la tinta de la estilográfica, con trazos gruesos (...) De manera que siempre he escrito y sigo escribiendo a mano (...) y con posterioridad, dado que mi caligrafía es muy mala, ese original lo transcribe a máquina una secretaria que entiende bastante bien mi letra. Finalmente, hago la corrección sobre la novela mecanografiada y no sobre el manuscrito.”

Un río de palabras / Agustín Fernández Paz

Al principio ni siquiera estaba seguro de que se tratase de una buena idea. Se me ocurrió mientras contemplaba uno de esos papeles con anuncios de todo tipo que la gente pega en los lugares más frecuentados. Cualquier persona que viva en una ciudad está harta de verlos, aunque para leer su contenido haya que acercarse bastante a ellos, porque casi siempre están escritos en letra muy pequeña: «Se ofrece señora por horas para cuidar niños». «Sacamos a pasear a tu perro». «Cerrajeros, 24 horas». «Licenciada da clases particulares de Matemáticas»…Es fácil distinguirlos, pues, por la parte inferior, el papel siempre está cortado formando tiras donde aparece el teléfono al que hay que llamar. Yo creía que nadie les hada caso, pero cambié de opinión al observar que, de muchos de ellos, desaparecían casi todos los tiques con los teléfonos a las pocas horas.
 
            Así que entra dentro de la lógica que se me ocurriera algo parecido cuando volví a encontrarme con uno de esos libros que me alborotan el corazón y me devuelven la alegría de vivir. Al acabarlo, me asaltó otra vez el deseo que siempre siento en esos casos: telefonear a los amigos, salir a gritar en medio de la calle, proclamarlo a todo el mundo. Decide a la gente que no puede seguir viviendo sin leer un libro así, hay demasiada belleza en él para ignorado.
  
            La idea se me ocurrió casi espontáneamente. Aún no era del todo consciente de lo que quería hacer, cuando ya estaba delante del ordenador, copiando las primeras líneas de aquella narración que me había tenido absorto en los días anteriores. Lo hice con una letra de cuerpo veinte  y un interlineado generoso, de ningún modo quería que el texto pasase desapercibido entre los otros papeles:
  
“Vine a Comala por que me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo”
 
                          Juan Rulfo “Pedro Páramo” 1955
  
        Imprimí veinte hojas, en papel de color azul. Después tuve que recortar a mano las tiras de la parte inferior; fue un trabajo laborioso, pero valió la pena. En ellas, en vez del número de teléfono, escribí el título del libro y el nombre de su autor. Si a alguien le interesaba la historia que se escondía detrás de aquellas pocas líneas, allí tenía el hilo que le permitiría entrar en ella y descubrir sus maravillas.
  
            Pegué las hojas por todo el barrio. Como sentía un poco de vergüenza, me levanté temprano y las coloqué de madrugada, antes de acudir al trabajo. Al volver de la oficina, lo primero que hice fue recorrer los lugares donde había dejado los papeles. El corazón se me fue llenando de optimismo a medida que veía cortadas la mayor parte de las tiras. Era más de lo que yo esperaba, la señal inequívoca de que mis mensajes estaban ya en manos de otras personas desconocidas. Animado por el éxito, decidí probar de nuevo. Esta vez elegí las líneas iniciales de uno de esos libros que releo cada cierto tiempo, para revivir de nuevo la emoción tan intensa que sentí la primera vez:
 
“Fue el verano en que el hombre pisó por primera vez la Luna. Yo era muy joven entonces, pero no creía que hubiera futuro. Quería vivir peligrosamente, ir lo más lejos posible y luego ver qué me sucedía cuando llegara allí. Tal y como salieron las cosas casi no lo consigo. Poco a poco, ví como mi dinero iba menguando hasta quedar reducido a cero; perdí el apartamento; acabé viviendo en las calles. De no haber sido por una chica que se llamaba Kitty Wu, probablemente me habría muerto de hambre”
 
                         Paul Auster. “El Palacio de la Luna”
 
            Pronto comprobé que los tiques de mis hojas desaparecían al poco tiempo de distribuidas. ¡El sistema funcionaba!  Seguí colocando nuevos textos cada tres o cuatro días, pues quería dejar el tiempo suficiente para que se pudiera asimilar el efecto que produciría cada uno. Cuando llegué a la décima hoja, decidí hacer algo especial. Elegí un papel de mayor calidad, y tras muchas dudas. seleccioné el comienzo de un libro que me había dejado marcado desde el año, ya distante, en que lo había leído por primera vez:
  
            “Cuando Gregor Samsase despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza, veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos”
                                   “La metamorfosis” (Franz Kafka, 1915)
  
A la mañana siguiente, cuando salí a colocar mis carteles, descubrí con asombro que alguien había pegado otros semejantes. Sentí una emoción irrefrenable, mayor aún cuando comprobé que aquella anónima persona se había atrevido con la poesía, dándole así una buena lección a todos los que, equivocadamente, afirman que es un género minoritario:
  
Lo dejaría todo.
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
            
                                   Pedro Salinas: “Si me llamaras”.
  
            No solo arranqué una tira, sino que, después de pegar también mis hojas, me mantuve vigilante todo el día, para ver cómo era recibida la nueva propuesta. La recepción que tuvo fue extraordinaria, pues los tiques volaron con mayor rapidez que otras veces. !Me sentía exultante! Ahora sabía que cerca de mí había una persona dispuesta a compartir la emoción que ella también sentía al leer alguno de esos libros que nos iluminan la vida.
 
            Claro que la mayor sorpresa la recibí el lunes siguiente. Cuando me levanté para colocar las hojas de un nuevo texto, me encontré con que las calles aparecían completamente cubiertas de papeles de colores: en las esquinas de las paredes, en las farolas, en las puertas de los comercios, en los semáforos, en la parada del autobús… Todo el barrio estaba inundado de textos magníficos y de tiques que colgaban tentadores bajo ellos, como los frutos maduros de árboles exóticos. No sé si este milagro durará siempre o será solo una pasión de otoño que desaparecerá con la llegada de la lluvia. Pero algo me dice que no es flor de un día, pues hay cosas que, como la bola de nieve que rueda montaña abajo, solo precisan del impulso inicial para que comiencen a crecer. ¿Quién sabe? Quizá esta epidemia se extienda a la ciudad entera, quizá acaben siendo miles las personas que se animen a inundar las calles con ríos de palabras. Y entre ellas, me lo dice el corazón, estará también la mujer que aguardo, ese desconocido amor con quien espero poder compartir todos y cada uno de los días de mi vida.
 
 
Fernández Paz, Agustín. "Un río de palabras". En: Lo único que queda es el amor. Madrid : Anaya, 2007.

Con la obra original en gallego, O único que queda é o amor (Ed. Xerais, 2007), ganó Agustín Paz el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2008.

Mujer

Mujer

Mujeres trabajadoras, mujeres madres, mujeres abuelas, mujeres pobres, mujeres luchadoras, mujeres por la paz, mujeres científicas, mujeres profesoras, mujeres discriminadas, mujeres asesinadas, mujeres escritoras, mujeres artistas, mujeres estudiantes, mujeres... A todas y cada una de ellas está dedicado hoy, y cada uno de los días del año.

 

Fotografía: UNICEF. En Sierra Leona, una mujer cargada con hojas de mandioca.

Mujeres de agua

Mujeres de agua

En los países de África Subsahariana el acceso de la población al agua potable es extremamente deficitario. Según datos de UNICEF, más del 58% de la población de África Subsahariana carece de una fuente de agua potable -en Etiopía tan sólo un 24%- dentro de un radio de distancia de 30 minutos a pie desde su hogar, y sólo el 16% dispone de agua corriente en el hogar. La falta de acceso a este recurso y la falta de saneamiento provocan graves problemas de salud, especialmente cólera y diarrea infantil, causando esta última más de 700.000 muertes anuales en África.

En el séptimo de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, "Garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente", se establece que los gobiernos deben reducir a la mitad el porcentaje de la población que carece de agua potable y saneamiento ambiental básico. Sin embargo, de no mediar un esfuerzo conjunto entre los países de África Subsahariana con el apoyo de los organismos internacionales de cooperación, esta zona será la única del mundo en no alcanzar este objetivo.

En la exposición fotográfica de Tomàs Abella, queda retratada la realidad de las mujeres y niñas de Etiopía, Chad, Mauritania y Burkina Faso, dedicadas a la ardua y constante tarea de aprovisionarse de agua para sus hogares.

Fotografía: Niñas cogiendo agua (Mauritania). Autor: Tomàs Abella

La voz de las mujeres birmanas

La voz de las mujeres birmanas

En el libro Birmania: la voz de las mujeres se recogen escritos de la líder birmana Aung San Suu Kyi, de Zoya Phan -responsable de Campañas Internacionales de Burma Compaign- y de la doctora Cynthia Maung, además de textos de mujeres birmanas de diferentes etnias y profesiones. Esta recopilación de textos es un homenaje al esfuerzo de las mujeres birmanas que, con escasos medios y habiendo sido duramente castigadas, detenidas u obligadas a exiliarse, siguen trabajando en la construcción de la paz por una Birmania libre y democrática.

Las mujeres de las minorías étnicas birmanas han sido contantemente perseguidas, raptadas y violadas; mujeres de etnias que quieren la paz y mejores oportunidades para todos los grupos y géneros. Actualmente casi el ochenta y cinco por ciento de los refugiados birmanos son mujeres y niños; la mayoría refugiados en los campos fronterizos de Tailandia y en campamentos internos, condenados a huir constantemente de la persecución del régimen militar.

"La participación de las mujeres es imprescindible para cualquier tipo de paz y de reconciliación en Birmania", afirma Hseng Noung, una de las fundadoras de la Liga de Mujeres de Birmania (WLB), una red de 13 organizaciones femeninas en el exilio.

Mujeres: eliminar la práctica de la ablación

Mujeres: eliminar la práctica de la ablación

La ablación o mutilación genital femenina (MGF) consiste en la extirpación total o parcial de los genitales externos de las niñas. Según las estadísticas, la ablación afecta en la actualidad a alrededor de unas 135 millones de mujeres y niñas en el mundo; práctica que se lleva a cabo normalmente en niñas de entre 4 y 10 años.

La MGF ha sido durante muchas décadas una práctica común en muchos países del África Subsahariana y de Oriente Medio, manteniéndose actualmente en 21 países, siendo Eritrea -en 2007- uno de los últimos Estados en prohibir expresamente esta práctica.

Según se afirma en un comunicado de UNICEF, "la ablación genital femenina constituye una violación fundamental de los derechos de las niñas. Es una práctica discriminatoria que vulnera el derecho a la igualdad de oportunidades, a la salud, a la lucha contra la violencia, el daño, el maltrato, la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante; el derecho a la protección frente a prácticas tradicionales peligrosas y el derecho a decidir acerca de la propia reproducción. Estos derechos están protegidos por el Derecho internacional."

Para conseguir la eliminación de la práctica de la ablación se necesita una mayor voluntad política, tal y como afirma la activista ghanesa Efua Dorkenoo, así como un plan internacional de cooperación en formación y educación en este ámbito.

Fotografía: Copyright Cruz Roja