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Olvidad@s

Conflictos armados

Colombia pide paz

Los ciudadanos colombianos han clamado esta semana, en las calles de Bogotá, su protesta contra el secuestro de sus voluntades y de su vida en libertad. Cansados de que los secuestros de civiles colombianos sean una noticia común (diaria, semanal o mensual) en los medios de comunicación –por desgracia, cuando son titulares es normalmente una mala noticia–. Cansados del chantaje al que les someten las FARC, los grupos paramilitares y el gobierno. En apoyo de las familias de los más de 3000 secuestrados; en algunos casos privados de libertad desde hace 10 años, vivos porque permanece su recuerdo.
Los ciudadanos colombianos salieron a la calle, abrieron las ventanas y las puertas de sus casas, dejaron sus “carros” aparcados, y gritaron ya basta; mientras, los pañuelos eran agitados en protesta por esta existencia que sufren ante la inoperancia del gobierno de Álvaro Uribe y la falta de humanidad de los grupos guerrilleros y paramilitares.
Las FARC usan a los secuestrados como moneda de cambio para presionar al gobierno de Colombia a fin de obtener ventajas jurídicas para sus líderes. El líder de las FARC, Rodrigo Granda, fue liberado recientemente junto a otros 180 guerrilleros como maniobra política para facilitar el intercambio humanitario de los civiles secuestrados. Pero de las FARC no pueden esperarse acciones de buena voluntad; no tienen intención –por ahora– de reintegrarse en la sociedad civil colombiana sino les ofrecen un trozo del pastel político y una promesa de “perdón colectivo” para todo su grupo armado. Tampoco podrá esperarse un acuerdo nacional duradero mientras el ELN, el otro grupo guerrillero, sea excluído de las negociaciones. Los grupos paramilitares representan sin embargo el mayor obstáculo para que fructifique la creación de un espacio político para la pacificación de Colombia; su financiación por parte de terratenientes y grandes grupos empresariales conformar un carácter de banda a sueldo que realiza el trabajo sucio del ejército regular y crea zonas en el país donde las instituciones del Estado no están presentes.
Desde la década de los 50 del siglo XX, la mayoría de los grupos de oposición civil al sistema político colombiano –ANAPO, Unión Patriótica, Partido Comunista– fueron literalmente eliminados, lo que provocó que dicha oposición civil fuese sustituída por una oposición armada. Aunque los ciudadanos colombianos no se pongan de acuerdo en el método más idóneo para poner fin a tantos años de militarización del país, protestan en común para pedir que el conflicto se traslade al escenario político y civil, y no tengan que contar más muertos y desaparecidos.



60 aniversario de la Agencia Magnum

Este mes de junio, con motivo de la celebración del 60 aniversario de la Agencia Magnum -la agencia fotográfica fundada por Robert Capa (muy conocido en España por sus fotos de la Guerra Civil; y considerado el mejor fotógrafo de guerra de todos los tiempos) junto a Henri Cartier-Bresson, David ("Chim") Seymour, George Rodger, y William Vandivertel-, el Magnum Festival '07 ofrecerá en Nueva York una exposición de fotografías, así como películas documentales y coloquios relacionados con el tema del fotoperiodismo. En la página web especial conmemorativa del 60º aniversario se pueden ver algunas de las mejores fotografías realizadas por fotógrafos de la ilustre agencia durante estos años. 

Israel: un doloroso cuarenta aniversario

Hoy se cumplen exactamente 40 años del inicio de la Guerra de los Seis Días (5-10 de junio de 1967), un conflicto armado crucial por sus consecuencias políticas y humanas posteriores, y por la inexcusable necesidad de analizar esta guerra para intentar entender el porqué de la situación conflictiva de la región. El papel representado por Israel en Oriente Próximo, llevando su política exterior bajo el yugo del sionismo exacerbado, nos deja ver su poco proclive tendencia a favorecer la paz y la convivencia con sus vecinos. El ataque sorpresa del ejército israelí sobre Egipto, Siria y Jordania, y su posterior victoria, supusieron la anexión a Israel por la fuerza de la península del Sinaí, los Altos del Golán, Jerusalem, la Franja de Gaza, y Cisjordania. La victoria israelí provoca un nuevo éxodo de civiles palestinos –recordemos a los más de 1 millón de palestinos obligados a dejar sus tierras en 1948–, aproximadamente 250000, a los que hay que sumar más de 100000 refugiados sirios. La resolución de Naciones Unidas para que cesasen de inmediato los ataques armados y se respetase la libertad de los pueblos a vivir en paz fue desoída por parte del gobierno de Israel; cuántas resoluciones más se han saltado en su propio beneficio.
Cuarenta años después, el estado de sitio continúa, y los ciudadanos palestinos siguen viviendo en unas durísimas condiciones sociales y humanas debido a la ocupación israelí, tal y como muestra un reciente informe de Amnistía Internacional. Los jóvenes y niños palestinos sólo conocen la guerra y las dificultades para sobrevivir; son “los niños de las piedras”.


Por Colombia: un canto a la vida

Ese emocionante y acogedor país que es Colombia ha ido sufriendo estos últimos veinte años una transformación tan brutal y drástica que ya no podemos pensar en los hombres y las mujeres colombian@s de la clase popular siempre sonrientes, en esos niños dulces que enamoran a la cámara entre inocencia y picardía. La mayoría de la población indígena vive desplazada, pobre y huérfana de esperanza, sin paz y sin luz en su horizonte. Nos preguntamos qué pasó para que un país llegue a tener una clase política tan corrupta, para que un grupo de paramilitares no respete ningún derecho -ni siquiera el derecho a vivir-, para que el dinero de la droga emponzoñe la vida cotidiana, para que los secuestros estén a la orden del día. Podemos encontrar que esta situación es inexplicable e inaceptable; y aún así debemos intentar comprenderla para resolverla, difundirla para no olvidarla. Con este último objetivo se organiza este sábado 26 de mayo en Barcelona la maratón artística (música en vivo, documentales, espectáculos infantiles, exposiciones, teatro, talleres de cuentos) Por Colombia: un canto a la vida, desde las 10 de la mañana hasta la 1 de la madrugada; la entrada es gratuita y con toda certeza será inolvidable para los que os acerqueis.

República Democrática del Congo: un grito silenciado

País tristemente conocido por las matanzas de hutus y tutsis en la vecina Ruanda, y que provocaron su salto a los medios de comunicación occidentales, que ofrecían imágenes e información del grave conflicto ruandés, olvidado anteriormente por estos medios, como le sucede comúnmente a África salvo cuando las noticias son malas o, como ésta, malísimas. La avalancha de refugiados hacia los países vecinos que provocó la guerra de Ruanda también alcanzó a Zaire –nombre adoptado por el dictador Mobutu frente a la original denominación colonialista de Congo Belga–, que acogía en campos a más de un millón de refugiados en ruandeses en 1996. El conflicto armado ruandés se extendió, a finales de 1996, a Zaire, cansada la población de los excesos y excentricidades del gobierno corrupto de Mobutu –permanentemente apoyado por Francia, y que ofrecía en bandeja los recursos naturales congoleños a las grandes multinacionales para enriquecimiento de sus allegados–; internacionalizandose el conflicto. Laurent Kabila llegó al poder con el apoyo de las milicias tutsis bayamulengues, y de Uganda, Ruanda, Sudán y Chad entre otros, estando también en la retaguardia la sempiterna sombra de la política exterior de Estados Unidos. La abierta guerra civil culminó en julio de 1999 con los acuerdos de Lusaka (establecimiento de un calendario para la desmovilización de los grupos armados, retirada de las tropas extranjeras y reemplazamiento de éstas por 5500 “cascos azules” de la MONUC), que posteriormente fueron ignorados por el recién ascendido al poder, L. Kabila. El gobierno de Kabila no supuso ningún avance en la cohesión política de la República Democrática del Congo –tal y como la denominó–, que también ignoró los acuerdos de Lusaka. El conflicto congoleño continuó de forma intermitente, alcanzado un punto especialmente crítico el 16 de enero de 2001 con el asesinato de Kabila, al que le sucedió en el poder su hijo Joseph Kabila, mientras los tres principales grupos guerrilleros opositores decidían integrase en una fuerza única denominada Frente de Liberación de Congo (FLC). Al mes siguiente se llegó a un acuerdo para el despliegue de las fuerzas de la MONUC, en un intento urgente de frenar un posible reavivamiento del conflicto.
En abril de 2003 se firmó un acuerdo de paz para la llamada “1ª guerra mundial africana”, con la formación de un gobierno de transición en el que se integraron como vicepresidentes –de un total de cuatro– dos miembros de la guerrilla, Memba y Ruberwa. Pero ese mismo año se producen numerosos enfrentamientos armados, que llevan a Naciones Unidas a ampliar el número de soldados destacados de su fuerza de pacificación; representando actualmente el contingente más numeroso de “cascos azules” jamás desplegado –aproximadamente 17000 soldados–.
En febrero de 2006 se promulgó por fin una nueva Constitución, y en julio del mismo año se celebraron las primeras elecciones democráticas desde la independencia del país.
La guerra ha diezmado enormemente a la población y los recursos naturales de la República Democrática del Congo; la pobreza alcanza al 80% de la población, y el olvido de los gobiernos occidentales no ayuda a que su situación política y humana mejore.
La República Democrática del Congo está ubicada en un paraje incomparable; atravesada por el río Congo y sus afluentes, con uno de los mayores índices de diversidad biológica y una pluviometría que es el origen de la segunda selva más grande del mundo. Integrada en la Región de los Grandes Lagos, exuberante de riquezas naturales y minerales, sus recursos son codiciados por las grandes multinacionales y algunos gobiernos inmorales; diamantes oro, cobre, cobalto y coltan generan riqueza para los congoleños ricos y miseria, inseguridad y enfermedades para los congoleños pobres.


Somalia y el olvido

La situación de guerra, caos y crisis humanitaria se agudiza en Somalia. Los combates en la capital, Mogadiscio, siguen siendo frecuentes, y salir a la calle se convierte en un riesgo para la vida de sus habitantes. Desde 1995, con la retirada de los cascos azules de la misión especial de Naciones Unidas (UNSOM), la asistencia internacional ha sido mínima, mientras las luchas por el poder entre clanes y señores de la guerra han sido continuas. Los indicadores humanos de Somalia son abrumadores y preocupantes: entre 300.000 y 500.000 muertos, más de un millón de refugiados en otros países, miles de desplazados, una esperanza de vida de 46 años, sólo un 29% de población con acceso al agua potable, un 22,5% de mortalidad infantil, y un índice de alfabetización de los más bajos de África -50% para hombres y 26% para mujeres-. Y para agravar la situación de los civiles somalíes, una epidemia de cólera se extiende por el país desde el pasado mes de marzo.
Médicos sin Fronteras es una de las pocas ONG que mantienen sus proyectos de cooperación en Somalia a pesar de la inseguridad reinante, aunque han tenido que contratar guardas armados para protegerse de posibles robos o secuestros; pero han decidido seguir trabajando sobre el terreno en el campo del ciudado y la prevención sanitarios. MSF nos presenta una exposición virtual, para acercarnos la realidad de Somalia y que no caiga en el olvido.

Noticias desde Irak

Interesante blog del director de la Biblioteca Nacional de Irak, Saad Eskander, un kurdo-chií. Gracias a una iniciativa de El País, el blog original en inglés, editado gracias a la colaboración de la British Library, es traducido periódicamente al castellano. Saad Eskander nos cuenta su actividad diaria en la gestión de la biblioteca, y con su sencillez nos acerca las duras condiciones de una actividad de conservación del patrimonio cultural iraquí bajo un clima de violencia extrema donde los atentados con coches bombas se hacen más cotidianos de lo que cualquier amante de la paz pueda soportar.

Diario de Irak

Blog original: Diary of Saad Eskander, Director of the Iraq National Library and Archive