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Bibliotecas y personas sin hogar

Bibliotecas y personas sin hogar

Personas que no tienen hogar, pero tienen derechos. Si el derecho a una vivienda, a pesar de estar reconocido en las leyes de muchos países, no está garantizado; las bibliotecas públicas siguen defendiendo y promoviendo el derecho de acceso libre y gratuito a la información y a la cultura.

A la variedad de usuarios (edad, gustos, intereses y necesidades) se unen la variedad de culturas, lenguas, así como las nuevas necesidades y la voluntad de los centros de lectura pública de acoger y prestar servicio a todos los usuarios potenciales de su población, y también a los visitantes foráneos. Bibliotecas Centrales, Bibliotecas Provinciales, Bibliotecas Públicas Urbanas, Bibliotecas Públicas departamentales o de barrio, Bibliotecas Populares, bibliotecas de centros culturales, bibliotecas móviles, biblioplayas, bibliopiscinas, lotes de libros circulantes,… Un servicio de bibliotecas públicas que evoluciona cada vez más hacia la inclusión social, fomentando el acceso a la información y a la formación. Buscando y consiguiendo un uso intensivo, que justifica unas inversiones públicas necesarias.

Defender que las bibliotecas públicas acojan a personas sin hogar no significa que se conviertan en un servicio de estancia temporal, ni que la presencia de dichas personas implique una saturación de las bibliotecas con personas que no acuden a usar sus servicios de lectura. Al contrario, se pretende que –de acuerdo con los Servicios Sociales de cada ayuntamiento- se establezca un servicio adaptado a las necesidades de las personas sin hogar, de modo que se sientan acogidas y cómodas y se animen a utilizar los servicios que la biblioteca pública ofrece (leer los periódicos, consultar internet, aprender el idioma si no lo conocen, apuntarse a un club de lectura, etc.), ofreciéndoles algunos servicios complementarios, por ejemplo: una zona de información sobre recursos sociales, una sala de café, cursos de capacitación y alfabetización para reintegrarse al mercado laboral.

La intención es convertir a las bibliotecas públicas en un servicio de “información para todos”, ofreciendo servicios adaptados a las necesidades de las diferentes tipologías de usuarios, y servicios específicos que puedan ser útiles.

Algunas bibliotecas, como las de Nueva Gales del Sur (Australia), han establecido una categoría de usuarios con dirección sin confirmar (Unconfirmed Adress) usando otros documentos para identificar a dichos usuarios sin dirección fija y que puedan así acceder a los servicios de préstamo y a otros servicios que requieran un tarjeta de usuario de la biblioteca para utilizarlos.

También algunas bibliotecas –especialmente en Estados Unidos- han establecido servicios bibliotecarios complementarios en los albergues, donde realizan entregas gratuitas de documentación (periódicos, libros e información sobre recursos sociales) e incluso organizan clases de capacitación en el uso de ordenadores.

En Canadá, al menos 5 bibliotecas públicas han contratado  trabajadores sociales –también en Philadelfia, San Francisco y Washigton- que ayudan al bibliotecario a hacer frente a la complejidad de dificultades que puede suponer atender a las necesidades de personas sin hogar.

La American Library Association (ALA) va más allá, y apuesta por reducir el número de personas sin hogar a través del compromiso de la biblioteca. El Servicio de Referencia, con listados de servicios sociales y recursos para búsqueda de empleo, y una página de dichos recursos en la web de la biblioteca, es uno de los servicios esenciales para las personas sin hogar.

La idea es que la biblioteca sirva de orientadora e impulsora de la incorporación de las personas sin hogar al mundo laboral y al acceso a los servicios públicos. Porque visibilizando la existencia de personas con necesidades –de formación, de vivienda, etc.- y apoyándolas, se camina hacia una sociedad más solidaria e igualitaria, ayudando así a que todas las personas participen de forma activa en la sociedad, gracias al acceso a la información de calidad y a la capacitación en competencias computacionales y en alfabetización.

* Original publicado en el blog de Inqnable.

** Fotografía: Biblioteca de Seattle.

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