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Chagas, 100 años de olvido

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En 1909, el médico brasileño Carlos Chagas descubrió la existencia de una enfermedad infecciosa provocada por un parásito, el Tripanosoma cruzi. Esta enfermedad, endémica en varios países latinoamericanos, provoca anualmente unas 14000 muertes, y a consecuencia de las migraciones están produciéndose casos en Europa, Estados Unidos, Australia y Japón.

La transmisión de la enfermedad es a través de la picadura de los insectos conocidos como vinchucas o chinches picudas, que viven en las grietas de paredes y techos de las viviendas construidas con ladrillos de adobe, y que salen por la noche para picar y alimentarse de sangre. La vinchuca deposita sus heces en la piel de las personas y si la persona se rasca o se frota los ojos o la boca después de haber tocado la picadura, los parásitos pueden pasar a su sangre, afectando a órganos vitales y llegando incluso a provocar la muerte. Además si una persona infectada es picada por otra vinchuca, el parásito infecta al insecto, continuando el ciclo de transmisión de la enfermedad. También puede transmitirse por transfusiones de sangre, aunque no se transmite por contacto directo con personas infectadas.

Actualmente sólo existen dos medicamentos, desarrollados hace más de 35 años, para combatir el Chagas: el benznidazol y el nifurtimox. Si bien ninguno de ellos está adaptado al tratamiento de niños ni mujeres embarazadas, la tasa de curación entre recién nacidos alcanza el 100%, pero entre los enfermos de más edad únicamente el 60%-70% consiguen curarse, además de los efectos secundarios que provoca en ocasiones el tratamiento y que obliga a abandonarlo.

Actualmente, los principales problemas para conseguir reducir al máximo la expansión de esta enfermedad son los siguientes:

  • Escasa información entre las comunidades rurales pobres afectadas.
  • Falta de acceso en las zonas rurales a la realización de pruebas de detección de la enfermedad.
  • Necesidad de realización de pruebas de laboratorio para una detección efectiva de la enfermedad.
  • Efectos adversos del tratamiento.
  • Escasez de medios económicos y humanos, lo que dificulta la investigación y el desarrollo de nuevos  medicamentos.

En 1999, Médicos sin Fronteras puso en marcha su primer proyecto de diagnóstico y tratamiento para enfermos de Chagas en Yoro (Honduras), y desde entonces la organización ha desarrollado varios programas en Nicaragua, Guatemala y Bolivia. Actualmente trabajan en cooperación con el Ministerio de Salud boliviano de  forma integrada en cinco centros de atención primaria en la ciudad de Cochabamba, donde la presencia del parásito es mayor.

Teniendo en cuenta que tanto el diagnóstico como el tratamiento de esta grave enfermedad son posibles, es éticamente incuestionable que los gobiernos y los organismos internacionales dediquen recursos destinados a la prevención, la asistencia sanitaria y la investigación.

18/07/2009 21:54. Autor: Joaquina Ramilo ;?>

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